Juan Carlos Arbex Sánchez

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Conocí a Juan Carlos hace algún tiempo con motivo de su trabajo en la revista Marina Civil, más tarde coincidimos en el Consejo Asesor de la Fundación de las Letras del Mar. Sabía que había publicado varios libros sobre pesca y medio ambiente, pero me sorprendió el día que me dijo que llevaba cinco años escribiendo una novela. Aun tardó un año o dos en dejármela leer y nuevamente me sorprendió lo bien escrita y documentada que estaba. EL DIBUJANTE DE PECES ha gustado a todos los que la han leido. La semana que viene llegará a las librerías, espero que también os gustará a vosotros.
Podéis conocer un poco más a Juan Carlos leyendo sus respuestas a la entrevista. Por mi parte quiero terminar dándole las gracias por habernos permitido publicar su “obra” y por los esfuerzo que realiza en favor del medio ambiente y de la difusión de la cultura marítima.
Pablo Zendrera

1.- ¿Qué fue lo que le llevó a escribir?
Nunca llegamos a saber porqué un día empezamos a pulsar las teclas de una máquina de escribir o de un ordenador para crear. En mi caso, el origen estuvo en el placer de pintar embarcaciones de pesca. Luego vino un viaje a Londres y la casualidad de alojarme en un hotel, que ya no existe, perteneciente a la naviera Cunard. Los pasillos de aquél hotel estaban “empapelados” con maravillosas acuarelas de buques de la flota Cunard. Fue un flechazo. De pintar barcos de pesca y mercantes surgió la necesidad de escribir sobre su historia y orígenes. Tuve mucha suerte y publicaron mi primer libro enseguida. Cogido el gusto de la escritura y la ilustración, siguieron otros muchos libros.
Pero “El Dibujante de peces” es una experiencia nueva. Es la primera novela, después de treinta años de profesión y de investigación en los archivos hasta topar, casualmente, con una historia única y sorprendente que merecía ser contada.
No podemos imaginar las maravillosas historias que se esconden entre los legajos de un archivo

2.- ¿Qué sintió al ver publicado su primer libro?
“Arrantzaria” y “Pescadores Españoles”, fueron mis primeros libros, publicados casi de forma consecutiva. Entre ambos albergaban más de quinientos dibujos pacientemente elaborados, a ratos perdidos y en vacaciones, a lo largo de cinco años y después de recorrer toda la costa española. Las embarcaciones tradicionales, nuestro patrimonio marítimo a flote, se estaba perdiendo poco a poco y decidí plasmarlo en aquellas páginas antes de que desapareciera para siempre.
Al ver el resultado final, el sentimiento fue de vacío. Pero pronto lo llené con otros proyectos.
La sensación con “El dibujante de peces” es muy diferente. Aunque en sus páginas la historia aparece reflejada de manera fría y textual, está bañada en calor humano. Existen tan escasos datos sobre la trama de “El dibujante de peces” que éstos se han entrelazado con el sentimiento y las tribulaciones de un puñado de personajes, unos reales y otros imaginarios. La verdad es que, cuando decidí escribir esta historia me obsesioné con la necesidad de respetar los hechos ciertos y la realidad de la España de hace más de doscientos años. En todo caso, en la novela quedan plasmados muchos de los conocimientos que he atesorado en media vida dedicada al estudio de la pesca española.

3.- ¿Cual es la mayor satisfacción que le ofrece la escritura?
La transmisión de noticias y de ideas; divulgar información y sensaciones al mayor número de personas; soñar con que un pasaje o una frase pueden llegar a conmover, ilusionar o provocar una sonrisa. Pero, sobre todo, imagino la escritura como una forma de unión entre el lector y mi pensamiento. Se dice que una parte de la personalidad del escritor aparece reflejada en su obra y posiblemente sea cierto en el caso de “El dibujante de peces”. Es natural porque soy acuarelista y la pesca profesional y el mar forman parte de mi mundo.

4.- ¿Cuál es su relación con el mar?
Llevamos el mar dentro de nosotros en forma de varios litros de un fluido salado que llamamos sangre. Es el recuerdo de nuestro remoto origen marino y unos lo percibimos con mayor intensidad que otros. No creo que se pueda establecer un listado de circunstancias capaces de crear lazos especiales con el mar. El mar se siente. En mi caso, este sentimiento se refuerza porque vivo en lo alto de la meseta castellana, muy lejos del océano. Lo echo de menos.

¿Esa relación ha evolucionado con los años?
Mucho y de forma rápida. Como realizador de documentales para televisión, empecé mostrando la vida de los pescadores y sus técnicas. Pero al cabo de varias docenas de documentales e innumerables viajes a bordo de pesqueros por casi todas las aguas del planeta me inquietó la salud del mar. En el fondo, los pescadores no son más que cazadores organizados sobre un medio hostil y desconocido. Pero con la llegada de la energía abundante y barata que proporciona el carbón y el petróleo, a finales del siglo XIX la pesca empezó a convertirse en industria saqueadora, muy alejada de una actividad tradicional que usaba sistemas de pesca basadas en la inteligencia y en la íntima comunión del pescador con el mar. Creo que fue en las levantadas de atunes de las almadrabas de Barbate y Conil donde descubrí la magia de los viejos artes de la pesca, en contraposición con la pesca brutal de las máquinas
De ahí pasé a trabajar en políticas ambientales comunitarias y su aplicación en los océanos y en la gestión de los recursos marinos, cambiando radicalmente el enfoque de mis documentales marinos. Los más recientes, “El Océano saqueado”, realizado para la BBC, y la serie de “El mar canario”, tienen un carácter ambiental. Soy firme partidario de la idea de que “no sobreviviremos tras la muerte del océano”.

¿Aparece el medio ambiente marino en “El dibujante de peces”?
Absolutamente. No hemos inventado nada nuevo y desde el siglo XVII están presentes las inquietudes ambientales por el mal uso del océano. El protagonista de la novela fue un ilustrado del XVIII atormentado por el posible expolio de los recursos del mar. Toda una contradicción para un hombre encargado por la Corona para fomentar la pesca española. Llevó a cabo su trabajo con gran diligencia, pero en sus escritos aparecen veladamente las sombras de la duda y las ideas “conservacionistas”.
Con todo lo que está cayendo, con la contaminación galopante, el cambio climático y el agotamiento de los caladeros, el océano necesita de toda la ayuda posible. Si novelas como “El dibujante de peces” son capaces de hacer reflexionar a unos cuantos ciudadanos más, será un paso adelante.

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Una respuesta a Juan Carlos Arbex Sánchez

  1. Reblogueó esto en El blog de Juan Manuel Grijalvo…y comentado:
    Tendré que leerlo…

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