Cuando los diablos bailan sobre las olas, por Claudia Rossello

Portada5.2Casi cada mes recibimos en la editorial el original de uno o dos libros para estudiar su posible publicación, la mayoría escritos con la mayor ilusión, pero que no tienen un gran valor comercial, o porque lo que explican no es interesante para un gran público o están mal escritos.  Es dificil saber si un libro va a tener éxito o no. Yo soy consciente de que no soy un buen lector para Noray, me gusta demasiado navegar y siempre encuentro algo interesante en cada libro.

Cuando empecé a leer el original de Claudia lo hice con cierto escepticismo, pero pronto empezó a sorprenderme la espontaneidad con que va relatando sus experiencias y sobre todo la forma en que nos explica como vivieron el temporal que les sorprendió frente a la costa de Brasil. Ese ciclón sin nombre, como ella misma lo denomina, que seguramente los americanos habrían bautizado si se hubiera desarrollado mas al norte.

Os dejo un pequeño extracto del prólogo:

Esta es una historia real, ocurrida en el mar del Brasil, donde el destino quiso que nosotros mismos fuésemos los protagonistas de esta increíble aventura que duró apenas unos días pero que sin duda determinó el verdadero rumbo de nuestras vidas. Fue un temporal sin nombre, que nos dejó como saldo cinco días a la deriva abordo de nuestro velero, en medio de un inmenso océano azul transformado en nuestro peor enemigo.

Ya pasaron 13 años del hecho y, al cerrar los ojos, los recuerdos permanecen intactos en mi mente. Aún puedo percibir el aroma de ese mar devorador y la adrenalina corriendo por mis venas, el barco luchando con las inmensas olas y el viento rugiendo como fiera salvaje. Esa inexplicable sensación dentro de mí, al estar solos abordo del Ulises bajo ese cielo cargado de tormenta.

Vivimos duros días de lucha en medio de la mar, solos en nuestro velero, a merced de un mundo natural enardecido. Esta fuerte experiencia no fue sólo una aventura fortuita que acabó el día del rescate, para nosotros fue una lección de vida donde aprendimos a valorar cada día de nuestra existencia y donde comprendimos que está en nuestras manos no postergar nuestros sueños. Descubrimos además, que somos tan frágiles como una libélula y poseemos un instinto de supervivencia tan fuerte como un toro. Percibimos que la vida no es eterna, que sólo de nosotros depende el perder o no el tren de la felicidad. Cultivamos nuestros afectos y aprendimos a abrirnos al mundo.

Este relato está abierto a todo lector que se sienta atraído por narraciones de hechos reales, en las que cada uno de nosotros puede ser el verdadero protagonista de la aventura.

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