Agustín González Morales

Mi primer contacto con el libro de Agustín fue a través de mi hermana Lina, su hijo Luis iba a participar en una regata a través del Atlántico en el barco de Pascual Cervera. Pascual le habló a Lina de un libro que estaban escribiendo entre un grupo de amigos y le entregó la primera parte del original, que con el tiempo se materializó en Y en España se puso el Sol. Cuba 1898, escrito por Agustín González con la colaboración de Jorge Báscones en el campo de la documentación. Un par de años mas tarde acabaron de escribir el libro y pude conocer a Agustín, a Jorge y a su entusiasta grupo de colaboradores, que ahora están ayudando en la difusión.

Estas son las respuestas de Agustín a la entrevista de “El pañol del lector”

1.- ¿Qué fue lo que le llevó a escribir?

Conservo versos que escribí cuando sólo tenía doce años. Ya desde entonces la magia de las palabras me cautivaba.

Conforme iba estudiando el bachillerato, me sorprendía con lo que leía de los autores clásicos: recuerdo muy especialmente los cuentos del conde Lucanor, las coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique, el Lazarillo, los versos satíricos de Quevedo, el humor y la profundidad de Cervantes en el Quijote y las novelas ejemplares, la agilidad de Lope de Vega, la fuerza expresiva de Calderón, las Rimas y Leyendas de Bécquer, los poemas de Espronceda, los artículos periodísticos de Larra, el pesimismo de la generación del 98… y así podría ir recorriendo toda la literatura hasta nuestros días. Con este bagaje empecé a escribir en esas hojas sueltas y libretas que conservo, llenas de tachaduras, amarilleadas por los años.

Y, sobretodo, me animó a escribir don Álvaro Paradela Criado, médico, poeta y escritor sexagenario, tanto en castellano como en gallego. Fui su vecino durante mi juventud. Lamentablemente falleció cuando yo sólo tenía diecinueve años.

2.- ¿Qué sintió al ver publicado su primer libro?

Una emoción similar a la que experimenté cuando nacieron mis hijas. Un libro –como me dijo un día Almudena de Arteaga– es también un hijo de tinta y papel. Ver tus palabras impresas en el primer libro es como alcanzar una meta inalcanzable, como cuando un ciclista corona en primer lugar una cumbre de categoría especial en el Tour de Francia (me encanta el ciclismo y lo practico). He tenido que esperar treinta y nueve años para llegar a la cima de este puerto de montaña.

3.- ¿Cual es la mayor satisfacción que le ofrece la escritura?

Es una especie de terapia. Vuelco en el papel mis dudas y certezas, las contradicciones, los pensamientos sin cortapisas, y muchas veces –no siempre– siento que lo que allí queda escrito es una parte de mí que me acompañará.

Cuando un lector me dice que le ha llamado la atención algo de lo que he escrito, entonces la satisfacción es inmensa, y saber que me ha dedicado su valioso tiempo leyéndome es un honor que no me merezco. En esos momentos tengo que hacer un esfuerzo para no caer en la tentación de la vanidad.

4.- ¿Cuál es su relación con el mar?

Pertenezco a la Armada desde hace más de treinta años. Soy capitán de fragata del cuerpo de ingenieros. Sigo en activo. He sido jefe de máquinas del dragaminas Miño y de las fragatas Numancia y Santa María. Me encanta navegar.

5.- Cuéntenos una anécdota que le haya sucedido, relacionada con el mar o con los libros

Desde que en marzo de 2005 publiqué en las páginas de Lexicografía de la Revista General de Marina el artículo «¡Vete a la cofa, onagro!», tengo en mi haber (o en mi debe, no lo sé) el ser una referencia sobre el empleo de la palabra «carajo» en expresiones como «vete al carajo», «estar acarajotado», «ser un carajote» y similares.

6.- ¿Por qué tardó tanto tiempo en publicar una novela?, ¿tiene algún proyecto en el tintero?

Tardé tanto tiempo porque soy muy exigente. Siempre estoy corrigiendo lo que escribo. No sé decir «basta, déjalo ya como está». Si no llega a ser por el empuje y los ánimos de mi amigo Jorge Báscones Cervera no me hubiese atrevido a mandar la novela «Y en España se puso el Sol. Cuba 1898» a la editorial NORAY.

Y contestando a la segunda pregunta. Sí, estoy trabajando en otra novela histórica relacionada con la mar. Ahora me estoy documentando. Tampoco descarto que vean la luz algunos textos que reposan en esas libretas y hojas de las que hablé más arriba. También tengo amigos que me animan a que publique algunos poemas.

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